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biblioteca del bicentenario

Rosario, Santa Fé, Argentina
2010

El edificio se organiza en tres niveles de uso más un sub-suelo de cocheras. En la planta baja se han colocado todos los elementos del programa de uso más público y libre, el acceso a la biblioteca, el acceso al área cultural y el bar, generando una planta transparente que invita a ingresar. En el primer piso se ubican todos los elementos del programa de acceso más restringido, los depósitos y la administración, produciéndose un nivel más ciego e introspectivo, en coincidencia con la gran viga perimetral, e iluminado y ventilado por cuatro patios en el interior de la planta y tres patios en el perímetro. Finalmente se llega al segundo nivel donde se encuentran la mayoría de las salas de lectura, en una planta de 45 metros X 45 metros con solo 4 columnas que sustentan una cubierta liviana ondulante, que a partir de los huecos para patios y otros cortes, aseguran una iluminación natural en toda la planta durante todo el día, generando nuevamente una planta libre y transparente.

El proyectos es un prisma de forma regular dotado de una grilla estructural de 7,50 metros X 7,50 metros, que permite resolver en forma económica y funcional la mayoría de los requerimientos del programa actual, permitiendo al mismo tiempo una gran flexibilidad en futuros cambios programáticos. Esta grilla se desarrolla desde el sub-suelo hasta el primer piso, en este punto ( Solo queda por sustentar la cubierta liviana) se quitan columnas, llevando la grilla a 15 metros X 15 metros, permitiendo que las salas de lectura que se alojan en este nivel gocen de mayor flexibilidad aun. Todo el sistema estructural es absorbido en el perímetro por una gran viga que tomando la altura del primer piso (4,75 metros) y aprovechando que en este se alojan depósitos y áreas restringidas, nos permite libertad estructural para plantear el borde del edificio de una forma libre y permeable. Las cargas de esta gran viga que es fachada y expresión del edificio al mismo tiempo se transmiten al suelo a partir de unos arcos que además de colaborar por su forma a la natural transferencia de cargas nos recuerdan las logias y porticados de los antiguos edificios académicos, escuelas, monasterios y por que no bibliotecas, que combinados con un patio central eran los principales lugares de sociabilización del conocimiento, el sitio de la transferencia horizontal del saber.

La biblioteca reelaborar esta situación haciéndola multitudinaria y popular, produciendo estos espacios semicubiertos de encuentro ya no hacia el interior del proyecto, sino hacia la plaza publica, y en todas las direcciones.

Equipo
Martín Lavayen
Tomas Balparda

Fotografía
Nicolás Campodonico